Desierto, 2020
Este proyecto consta de fotografías análogas extraídas del álbum familiar materno que colecciono, escaneo e intervengo digitalmente, sustrayendo a las personas retratadas para dejar solo los espacios y objetos que se encuentran ahí. También dejo las marcas y raspaduras sobre las fechas impresas en algunas de las fotografías. Estas raspaduras son un gesto que algún integrante de la familia hizo y dejo intacto. Bajo mi interpretación, este gesto habla de la negación del tiempo y la muerte, y la resistencia al cambio.
Las fotos que colecciono tenían un propósito cuando fueron hechas: crear una memoria de una historia familiar próspera. Esta memoria, con momentos aparentemente felices, formó una identidad. Pero esta identidad y memoria se enfrentan a un problema: el olvido. Es un trabajo en donde reflexiono sobre la impermanencia en la vida y las imágenes, y cómo los significados de las imágenes cambian, a pesar de que en un principio la intención del medio fotográfico es congelar el tiempo.
El desierto es una imagen que figura el sentido de este proyecto. La arena cubre las huellas del caminante y en el horizonte solo se ve un eterno presente.
* Este proyecto fue el ganador del PREMIO NACIONAL DE FOTOGRAFÍA otorgado por el Ministerio de Cultura de Colombia en 2020.